Los trabajadores de Iveco, en «shock» tras el suicidio de una empleada por la difusión de un vídeo sexual

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Un whatsapp entre sus compañeras fue el medio por el que se enteraron que se había suicidado Verónica.

«Estoy alucinada, me acabo de enterar que se ha suicidado Vero», así se enteró el grupo de carretilleras de la planta de Iveco que había fallecido su compañera. Madre de dos hijos de 9 meses y de cuatro años, Verónica, de 30, se quitó la vida el pasado sábado tras la difusión de un vídeo sexual entre sus compañeros de empresa.

Verónica había tenido una relación con otro trabajador de la compañía hacía cinco años. Tras abandonarla y negarse a volver con él, el joven, despechado, optó por enviar el vídeo.

La tormenta comenzó la semana pasada cuando ese contenido, en el que aparece ella sola, comenzó a circular por los teléfonos de muchos trabajadores de una compañía con sede en la Avenida de Aragón de San Fernando de Henares cuenta con unos 2.500 empleados. Verónica, de carácter «alegre y muy positivo», según sus compañeras, empezó a mostrar un semblante «triste» cuando se enteró de la difusión del vídeo.

El jueves acudió a Recursos Humanos a comentar lo que estaba sucediendo y desde allí la exhortaron a que lo denunciase, pero ella renunció. La empresa señaló a este periódico que aplicó el protocolo que tiene para estos asuntos y que se le ofreció un cambio de puesto o una baja pero que ella lo rechazó.

Sus compañeras, en cambio, aseguran que ella les comentó ilusionada que cambiaría a la sección de pintura (ella estaba en ejes) y pasaría al turno de mañana (ella tenía horario rotatorio).

«SE FUE FATAL»

Sin embargo, el viernes su marido se enteró de lo sucedido y a ella le dio un ataque de ansiedad cuando lo supo. Una amiga la tuvo que acompañar a su domicilio. «Se fue fatal, imagino que por lo que le esperaría en casa». Sería la última vez que la verían en la fábrica, ya que lo siguiente fue el fatídico mensaje en el que se comunicó su fallecimiento.

Cuentan sus allegados que la madre de Verónica tuvo que preguntar a sus compañeros de trabajo en el velatorio de su hija la razón que le había llevado a tomar esa decisión tan drástica.

Sus compañeros, especialmente los que trabajaban codo con codo con ella, están consternados con lo sucedido. «Han sido compañeros que pensaban que era una broma y que no hacían daño [los que han intercambiado el vídeo]. Gente que ella conocía desde hace tiempo pero es gente mala, tóxica», expresó Nerea, otra trabajadora.

La indignación entre la plantilla ha provocado varias concentraciones frente a la sede de la compañía y se proponen hacerlas durante toda la semana para que esto «no vuelva a suceder». «Son cosas que duelen en el alma», comentó otro trabajador.

La Policía Nacional investiga los hechos como suicidio, después de que la mujer apareciese ahorcada en su domicilio de Alcalá de Henares. Sin embargo, desconocían la existencia del vídeo sexual hasta ayer y ya han empezado a investigar la difusión del vídeo entre los compañeros de la empresa. Si se consigue certificar la versión del despecho del amante de Verónica, podrían investigar a éste por extorsión.

El artículo 197 del Código Penal castiga con una pena de prisión de tres meses a un año de prisión o una multa de seis a 12 meses «el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla, que hubiera obtenido con su anuencia,… cuando la divulgación menoscabe gravemente su intimidad personal».

Ayer varias jóvenes se abrazaron entre lágrimas al finalizar la concentración, que reunió a unos 300 trabajadores a las puertas de la empresa. A la salida, una compañera lanzó un mensaje a los implicados en la situación:«Cada uno tiene que hacer análisis de conciencia de lo que ha hecho».

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