La Comunidad de Murcia colabora con Unicef para mejorar la vida de menores y adolescentes en Mauritania, Senegal, Cuba y Mozambique

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Las ayudas permiten desarrollar en 2023 y 2024 programas de cooperación para el desarrollo y de ayuda humanitaria para combatir la violencia, proteger los derechos e impulsar la escolarización

Las ayudas permiten desarrollar en 2023 y 2024 programas de cooperación para el desarrollo y de ayuda humanitaria para combatir la violencia, proteger los derechos e impulsar la escolarización

El consejero de Presidencia, Portavocía y Acción Exterior, Marcos Ortuño, y el director general de Acción Exterior y Cooperación, Juan José Almela, en la reunión mantenida hoy con la presidenta autonómica de Unicef, Amparo Marzal.

La colaboración entre la Comunidad y Unicef permitió el pasado año llevar a cabo proyectos de cooperación internacional para el desarrollo y de ayuda humanitaria en Mauritania y Senegal, además de la ayuda de emergencia concedida para paliar las necesidades provocadas por el terremoto en Turquía y Siria. Esta cooperación se dirigirá en 2024 a acciones en Cuba y Mozambique.

En total, la Administración regional ha destinado 170.000 euros para financiar estos programas impulsados por la ONG a lo largo de estos dos años, que analizaron hoy el consejero de Presidencia, Portavocía y Acción Exterior, Marcos Ortuño, y la presidenta autonómica de Unicef, Amparo Marzal.

“Es importante que esta cooperación contribuya a erradicar la pobreza en todas sus manifestaciones y las causas que la producen, así como a promover un desarrollo humano integral en los países en vía de desarrollo, y contar con la participación de Unicef es garantía de que la ayuda de la Región de Murcia responde a esos objetivos”, explicó Ortuño.

En este sentido, uno de los proyectos de ayuda humanitaria realizados en 2023 tuvo como objetivo la prevención y respuesta a la violencia sexual y de género contra menores y adolescentes en Mauritania. El programa, que se ha desarrollado durante un año, terminará a final de enero, y ha dispuesto de una subvención de la Administración regional de 30.000 euros.

Hay que tener en cuenta que para los niños que viven en el campo de refugiados, las malas condiciones económicas y físicas contribuyen a sufrir un alto riesgo y una mayor vulnerabilidad a la violencia sexual y de género, que hace que las niñas y las mujeres se enfrentan mayores niveles de abuso físico y sexual.

Por eso, el objetivo se centró en la restauración del daño, pero también en la prevención porque “queremos equipar a las niños y niñas con los recursos necesarios para comenzar una vida alejada de la violencia”.

Senegal, donde la exclusión escolar afecta a 1,5 millones de niños y niñas de entre 6 y 16 años, fue el segundo país donde la ayuda de la Comunidad permitió financiar una iniciativa de Unicef, en este caso, para promover la escolarización y permanencia en la escuela de menores vulnerables. En este caso, el proyecto, dotado con 30.000 euros, se dirigió a asegurar que los menores vulnerables no sólo se inscriban en la escuela, sino que también permanezcan en ella.

En 2023, además, la Comunidad concedió una ayuda directa de 50.000 euros para ayudar a paliar las necesidades provocadas por el terremoto que asoló Turquía y Siria.

Combatir prácticas dañinas como el matrimonio infantil

A lo largo de este año se ejecutarán dos proyectos más. Uno de ellos tendrá como escenario Nampula (Mozambique), el tercer país con más índice de violencia contra la infancia y la vulneración de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. El objetivo es promocionar la equidad de género impulsando cambios sociales y culturales para la protección de los derechos de la población adolescente, especialmente de las chicas.

El consejero subrayó que “se trata de combatir prácticas dañinas como el matrimonio infantil y la violencia contra la infancia mediante la creación de espacios seguros con los que podemos cambiar la vida de los adolescentes y mitigar los abusos a los que se enfrentan a diario”.

Por último, Unicef también realizará un programa de ayuda humanitaria en Cuba dirigido a garantizar la reconstrucción de 40 escuelas que resultaron dañadas por el huracán Izan. Los trabajos, de los que se beneficiarán más de 11.000 niños, garantizarán que su educación continúe en un entorno protegido y funcional.

Estos tres proyectos también disponen de una subvención de 30.000 euros cada uno por parte de la Comunidad.

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