España brilla ante Ucrania gracias al joven Ansu Fati

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Sueña España con un futuro esplendoroso gracias a la portentosa exhibición de Ansu Fati ante Ucrania. El azulgrana se ha convertido en el jugador más joven de la selección española en marcar con el combinado nacional.

Sin haber cumplido los 18 años, en su debut como titular en la selección, provocó un cataclismo sin precedentes con una primera media hora primorosa, en la que él solito se zampó a todo el equipo rival y resolvió un partido que se esperaba áspero y acabó siendo un camino de rosas. El chaval fue la gran noticia del once de Luis Enrique, que le recompensó por su buen estreno ante Alemania, y no pudo brillar con más fuerza. El desparpajo y las ganas del jovencísimo delantero revolucionaron el encuentro de Stuttgart, pero aquello quedó en nada con lo que se le pudo ver en Valdebebas.

Un minuto tardó en hacerse protagonista. En su primer arranque por la izquierda sentó a dos rivales y acabó siendo derribado. Porque el chico es un dolor de muelas. Corre lo que no está escrito y conduce la pelota con un talento y un criterio impropios para su edad. A su lado, los defensas ucranianos parecían no haber entrenado ni un cuarto de hora durante toda la pandemia, que también puede ser. Pero apunta más a una cuestión de talento innato reservado a unos pocos elegidos. Ramos anotó la pena máxima y despejó el encuentro nada más empezar.

De estreno

Para recibir a Ucrania se eligió el Alfredo Di Stéfano, un estadio de estreno para la selección. Nada que ver con el imponente Stuttgart Arena con el que Alemania agasajó a la selección. El recinto de Valdebebas parece, en todo caso, más adecuado para los tiempos que corren. Incluso más barato. Evoca a un fútbol mucho más modesto y cercano, donde se accede al graderío desde el césped de una de las esquinas y se tiene a los componentes del banquillo a dos palmos. La falta de público da altavoz a las instrucciones desde la banda, a los gritos de ánimo y exabruptos de los jugadores. Cada golpeo al balón se escucha nítido. Ahí cimentó el Madrid la remontada liguera al Barça en un soberbio sprint y ahí agitó por segunda vez Luis Enrique su coctelera de jugadores.

Con el asturiano al mando será difícil aprenderse una alineación de memoria, aunque los poquitos nombres indiscutibles van haciéndose visibles. De los que jugaron en Alemania repitieron en el once cinco jugadores, entre ellos De Gea, Sergio Ramos y Pau Torres. Portero y dos centrales. Bien. También estaban Navas, esta vez como lateral derecho y no extremo, y un Thiago llamado a liderar el centro del campo. No estaban, en cambio, ni Busquets ni Rodrigo, los dos señalados en Stuttgart. Lo de Ansu se intuía, y se apunta como un acierto.

Ucrania se presentó al partido abrazado a una leyenda. Andrei Shevchenko, goleador colosal, marcó una época en el fútbol europeo a principios de este siglo y ahora hace sus pinitos como seleccionador. Desde el banquillo, casi era el que más miedo daba de todo el equipo. El fútbol ucraniano no pasa por su mejor momento y se le nota envejecido. En el flanco izquierdo mostraron su punto débil, y por ahí se aprovecharon Ansu y Reguilón, debutante en la que fue su casa durante su etapa en el Real Madrid.

Los goles tan tempranos a veces espolean y otras relajan. Para España resultó una bendición. Ansu hacía y deshacía a su antojo como si los juveniles fueran los otros. Shevchenko, en la banda, abría los brazos entre indignado y ojiplático. Lo intentó hasta con una chilena que no le salió por poco, pero el éxtasis final llegó con su gol, un exceso de calidad en el que disparó cruzado desde el pico del área para clavar el balón en el palo opuesto. No había apenas gente en la grada, pero el estadio se cayó igual.

El dilema del «nueve»

Antes, Jesús Casas, segundo de Luis Enrique, había salido del banquillo para colocar en el sitio exacto a Dani Olmo, el autor de la asistencia a Ramos en el segundo gol. El doblete mantiene al capitán como el máximo goleador de la selección desde el Mundial de Rusia, aunque se quedó con las ganas de firmar el triplete al ser el primer recambio de Luis Enrique. Sigue sin lucir el «nueve» porque Gerard no mejoró la actuación de Rodrigo. Luchó y presionó, pero apenas dispuso de una ocasión para marcar. Acabó siendo sustituido por Ferrán, y España volvió a acabar sin una referencia rematadora clara más allá de lo que seguía intentando Ansu.

Debutó también Eric García, el último de los jóvenes que faltaba por salir al campo. El del City sorprende por su tamaño reducido para ser un central, pero compensa su falta de envergadura con rapidez y una visión de juego extraordinaria.

Un lanzamiento al larguero de Óscar y el gol postrero de Ferrán fue lo más potable de una segunda mitad en la que el partido, lógico, decayó por completo, pendientes los jugadores ya de futuros compromisos. Con la selección se volverán a reunir en octubre con un triple compromiso, un amistoso ante Portugal y los oficiales ante Suiza y, de nuevo, Ucrania. De este primer encuentro entre ellos quedará en la retina la aparición estelar de un pipiolo que hace ahora un año firmaba su primer contrato profesional con el Barça. Un lujo para la selección.

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