La economía española mantiene su ritmo: claves detrás del crecimiento del 0,6% en el tercer trimestre de 2024

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Una economía que aguanta el pulso europeo

En un contexto europeo marcado por la incertidumbre, el estancamiento alemán y la debilidad de la economía francesa, España sigue destacando como uno de los motores más dinámicos del continente. El avance de un crecimiento del 0,6% en el tercer trimestre de 2024 no es un dato menor: confirma que la economía española lleva varios trimestres consecutivos expandiéndose por encima de lo que muchos analistas anticipaban a principios de año, cuando los riesgos inflacionarios y la subida de tipos de interés amenazaban con enfriar seriamente la actividad productiva.

¿Qué está impulsando el crecimiento?

La solidez de este dato responde a una combinación de factores que han actuado de forma simultánea y reforzada. En primer lugar, el consumo privado ha mostrado una resistencia notable, apoyado en la mejora del mercado laboral, que ha registrado cifras récord de afiliación a la Seguridad Social durante buena parte del año. Los hogares españoles, aunque todavía presionados por el coste de la vivienda y la energía, han mantenido su capacidad de gasto gracias en parte al incremento de los salarios reales, una vez que la inflación comenzó a moderarse de forma sostenida.

En segundo lugar, el turismo internacional ha vuelto a batir registros históricos, convirtiendo a España en uno de los destinos más visitados del mundo. Los ingresos por turismo han tenido un impacto directo sobre sectores como la hostelería, el comercio minorista y los servicios de transporte, generando empleo y dinamizando las economías regionales, especialmente en la costa mediterránea, las islas y las grandes ciudades. Este fenómeno no es nuevo, pero en 2024 ha alcanzado una dimensión que pocas previsiones habían anticipado con tanta precisión.

Inversión y fondos europeos: el motor silencioso

Otro elemento que no puede pasarse por alto es la ejecución, aunque todavía parcial, de los fondos europeos del programa Next Generation EU. La inversión pública vinculada a estos recursos ha contribuido a sostener la demanda interna y ha impulsado proyectos en áreas como la transición energética, la digitalización de empresas y la modernización de infraestructuras. Si bien la absorción de estos fondos ha sido más lenta de lo deseable, su impacto acumulado ya empieza a reflejarse en los datos macroeconómicos, y se espera que sea más visible en 2025 a medida que los proyectos lleguen a fases más avanzadas de ejecución.

¿Por qué no se revisan las previsiones?

La decisión de no revisar las previsiones macroeconómicas de forma inmediata refleja una postura de prudencia técnica que tiene su lógica. Los datos del tercer trimestre son todavía preliminares y están sujetos a revisiones estadísticas. Además, el escenario global sigue siendo complejo: la guerra en Ucrania, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la desaceleración de China generan riesgos que podrían materializarse en los próximos meses y afectar al comercio exterior español. Revisar al alza las previsiones en este momento podría generar expectativas difíciles de cumplir si el entorno se deteriora.

Señales de alerta que no deben ignorarse

A pesar del tono positivo, existen vulnerabilidades que merecen atención. Entre las más relevantes destacan:

  • El mercado de la vivienda: el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales fuentes de tensión social y económica, con precios que no dejan de escalar en las grandes ciudades.
  • La deuda pública: aunque controlada, sigue siendo elevada en términos históricos y limita el margen de maniobra fiscal ante posibles shocks externos.
  • La dualidad del mercado laboral: pese a los avances de la reforma laboral, la temporalidad y la precariedad siguen afectando a colectivos vulnerables como los jóvenes y los trabajadores de baja cualificación.
  • La dependencia energética exterior: España avanza en renovables, pero sigue siendo vulnerable a las fluctuaciones de los mercados internacionales de energía.

Un horizonte con más luces que sombras

En conjunto, el dato del tercer trimestre dibuja una economía española en buena forma relativa, capaz de mantener su senda de crecimiento en un entorno europeo adverso. Los fundamentos son sólidos: empleo en máximos, sector exterior activo, inversión en proceso de consolidación y una inflación que se ha domesticado sin provocar una recesión. El reto de los próximos meses será demostrar que este crecimiento no depende únicamente de factores cíclicos o coyunturales, sino que está comenzando a asentarse sobre bases estructurales más robustas. Solo entonces podrá hablarse de una verdadera transformación del modelo económico español.

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