El coronavirus mantiene en vilo a la organización del Festival de Eurovisión 2020 en Rotterdam

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Eurovisión es el programa anual más viejo de la televisión mundial y el que congrega la mayor audiencia a su alrededor tras los grandes eventos deportivos. Este año 2020 corresponde a Holanda organizar el gran evento tras su triunfo en Tel Aviv el pasado año con Duncan Laurence y su preciosa canción «Arcade». Es la quinta vez que se celebrará en los Países Bajos, la última vez fue en 1980, cuando lo organizó ante la renuncia de Israel que había vencido dos años consecutivos.

Las reglas del Eurofestival han ido cambiando con el paso de las décadas de su existencia. Un festival nacido en 1956 en un pequeño teatro de Lugano, en Suiza jamás podría imaginar que un virus pondría en peligro su realización, que conlleva casi un año de intenso trabajo y, por supuesto, mucho gasto financiero alrededor de lo que es uno de los grandes eventos que se realizan en el mundo año tras año.

Holanda eligió Rotterdam como sede, en el estadio Ahoy Arena, y viene trabajando en ello para recibir a unas 50.000 personas durante los diez días que dura Eurovisión, desde la llegada de las delegaciones, ensayos, ruedas de prensa, fiestas de bienvenida, fiestas del EuroClub, clubes de fans que llegan desde los cinco continentes, recepciones oficiales, semifinales y la gran final, que está prevista, de momento, para el día 16 de mayo a las 21.00 horas.

El logotipo y slogan de Eurovision 2020 ya son visibles en muchas calles de Europa

El coronavirus mantiene en vilo todo ello. La organización ya baraja varias hipótesis, ninguna contemplada en las reglas del festival debido a la excepcionalidad del momento que vivimos con la enfermedad que crece y crece, mantiendo alerta a todos los países del mundo, especialmente aquellos que son epicentro de la expansión del virus, como es el caso de Italia y otros países que participan en el festival.

Agencia6 ha contactado con la organización y existe mucha preocupación por ello. Se tiene que tomar una decisión muy pronto, ya que cada país trabaja para llegar a Holanda y triunfar en la gran final, pero los responsables de la sanidad y salud de los Países Bajos han lanzado la voz de alarma y exigen la suspensión del evento, o como mínimo, evitar la gran concentración de público que llegará desde todos los puntos del mundo.

La no celebración de Eurovisión sería un punto de inflexión que podría poner en peligro su continuidad. Los expertos en el festival saben que hay que celebrarlo, pero hacerlo sin público sería de igual forma la muerte de un programa de televisión que es mucho más que eso. Todos los países de Europa tienen al festival entre los cinco programas de televisión más vistos en sus parrillas año tras año, y saben del cariño y tradición familiar de contemplar el festival esa noche en todos los rincones de los países que participan.

La UER/EBU ha pedido consejos a todos los asesores que han trabajado en el Festival de Eurovisión en los últimos treinta años. La organización puso sobre la mesa la hipótesis de realizar el evento, pero lanzando cada país la actuación de su participante con tal de no juntar a todos por el peligro de contagio. Es decir, cada cantante o grupo actuarían en un plató de su propio país. Esa posibilidad se descarta entre los viejos asesores por un detalle: cada uno actuaría con un escenario diferente, y por tanto, la grandiosidad de los escenarios del festival haría desaparecer el encanto e igualdad de posibilidades a todos por igual.

El triunfo de Francia con Marie Myriam en Wembley en 1977 tuvo que esperar un mes debido a una huelga de cámaras de la BBC

Aplazarlo es otra posibilidad, como sucedió en 1977, cuando una huelga de los cámaras de la BBC británica provocó que el festival se celebrase con un mes de retraso en Wembley. Pero la evolución del coronavirus es impredecible, y la Organización Mundial de la Salud ya habla de posible pandemia en el mundo dentro de unas semanas.

Parece que de momento se plantea como hipótesis más factible hacer el festival a puerta cerrada, como está sucediendo con los partidos importantes de fútbol que no pueden ser aplazados o suspendidos. Los eurofans, que son los que han aupado al festival a evento mundial sin parangón, son contrarios a esa fórmula.

La decisión no es fácil, pero los organizadores han comentado a Agencia6 que por encima de cualquier decisión prevalecerá la seguridad de todos y evitar propagar la enfermedad en un evento festivo que tiene previsto concentrar a más de 50.000 personas en tierras de la bella Holanda. Posiblemente la última palabra la tengan las autoridades sanitarias de- los Países Bajos.

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