El terror se ha colado en miles de hogares españoles: una bacteria asesina, la Listeria monocytogenes, acecha en un inocente paquete de chopped que muchos compraron confiados en su supermercado de siempre. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha desatado una caza frenética contra este producto traicionero de la marca blanca ‘Nuestra Alacena’ de DIA, detectado en Andalucía pero capaz de haber invadido cualquier estante del país. ¿El veredicto? Retirada inmediata, pánico controlado y un llamado urgente a la acción: si lo tienes en casa, ¡tíralo sin piedad! Esta no es una alarma más; es un grito de auxilio para proteger a los más vulnerables –embarazadas, ancianos, niños– de una infección que puede pasar de un bocado a una pesadilla hospitalaria.
Todo comenzó como una sombra en los controles rutinarios de la Junta de Andalucía, que activó el Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI) el pasado viernes 7 de noviembre. El culpable: el Chopped en lata finas lonchas, un fiambre refrigerado de 150 gramos que promete delicia en lonchas perfectas, pero que en su lote 252771 esconde un veneno silencioso. Con fecha de caducidad el 18 de noviembre de 2025, este producto –envasado loncheado y listo para devorar– se distribuyó inicialmente en Andalucía, aunque las autoridades no descartan que haya viajado a otras comunidades en una red de redistribuciones invisibles. «Es una bomba de relojería», advierten expertos, recordando brotes pasados que han segado vidas y paralizado economías.
La Listeria monocytogenes no es un enemigo cualquiera: esta bacteria resistente, que prospera en suelos, aguas y carnes mal procesadas, se cuela en el cuerpo como un ladrón en la noche. Para la mayoría, causa un malestar pasajero –vómitos que retuercen el estómago, diarreas que agotan, fiebres que queman–, pero para los frágiles, es letal. Imagina a una madre embarazada, con su bebé en gestación expuesto a un riesgo mortal; a un abuelo con defensas bajas luchando por cada aliento; o a un niño cuya inmunidad aún no es escudo. «La listeriosis puede ser fatal, y en embarazadas, arrasar con el feto», clama AESAN en su boletín de emergencia, urgiendo a las futuras mamás a redoblar la vigilancia y seguir sus guías de higiene alimentaria como un mantra.
El pánico ha escalado: DIA ha lanzado una operación relámpago para barrer los estantes, mientras el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) coordina con todas las autonomías. «¡No lo consumas! Devuélvelo a la tienda o deséchalo de inmediato», brama el aviso oficial, que ya circula como un virus en redes sociales. Y si el daño está hecho –si ese sándwich improvisado o esa cena rápida te ha traicionado–, no esperes: corre al centro de salud ante los primeros síntomas. «Vómitos, diarrea, fiebre… no son resacas, son señales de alarma», insisten los sanitarios, mientras laboratorios corren contrarreloj para mapear el alcance.

Pero esta crisis va más allá del chopped maldito: es un recordatorio brutal de las grietas en nuestra cadena alimentaria. ¿Cómo una marca de confianza como DIA deja pasar un contaminante tan traidor? ¿Cuántos lotes más acechan en neveras olvidadas? La AESAN ha trasladado la alerta a todo el país vía SCIRI, verificando retiradas en tiempo real, pero el reloj corre. En foros y comentarios, la rabia hierve: «¡Qué asco, confiamos en ellos para alimentar a nuestras familias!», grita un padre aterrorizado en redes. Otro, un jubilado andaluz: «Pensé que era un capricho sano, no un boleto a la UCI».
Mientras las autoridades pelean en las sombras –inspecciones sorpresa, rastreos exhaustivos–, tú tienes el poder: abre esa nevera, busca el lote 252771 y actúa. Extrema la higiene: lava manos, superficies, ¡todo! Evita la contaminación cruzada que podría extender este horror a frutas, verduras o lácteos inocentes. Esta es la batalla de todos: por un plato seguro, por vidas intactas. ¿Será este el brote que despierte reformas urgentes en la industria cárnica? Solo el tiempo –y tu vigilancia– lo dirá. ¡No bajes la guardia, España: tu salud está en juego!






