¡El exministro encarcelado se convierte en el verdugo que Sánchez nunca vio venir! Desde el frío módulo 13 de Soto del Real, José Luis Ábalos ha descargado su artillería que ha dejado a Moncloa en llamas: «Que hablen de chantaje implica que hay algo con lo que poder chantajear. Solo chantajea quien puede hacerlo», advierte, insinuando un arsenal de documentos y referencias a «Koldo» que podrían erosionar el Gobierno entero. Pedro Sánchez, en respuesta fulminante, rechaza todo: «Todo lo que dice Ábalos es mentira. Ni el Gobierno ni el PSOE van a aceptar chantajes ni amenazas», tildándolo de «gran desconocido» pese a mensajes íntimos de 2023 donde el presidente confesaba echarlo de menos y valorar su «amistad». ¡En un PSOE fracturado por la trama Koldo –con Cerdán bajo la lupa por 620.000 euros en mordidas–, esta guerra abierta no es un pulso personal; es un terremoto que podría costar la investidura, con Ábalos jurando que «se complica todo mucho» si Sánchez sigue «poniéndose chulo»!
La confesión de Ábalos, grabada antes de su ingreso en prisión, es un misil que explota en el corazón del sanchismo. «Había una imbricación tremenda entre el presidente y yo. Lo absurdo es relativizar eso», rememora el exnúmero tres, recordando su rol clave en las primarias del PSOE de 2014 y cómo impulsó a Sánchez a volver como candidato. Pero el dardo más afilado apunta a Begoña Gómez: «Investigar a Air Europa sería abrir el melón, ahí podemos llegar a Begoña. Podemos llegar bien llegados. Claro que habló con ella», suelta sobre presiones para el rescate de la aerolínea, donde Javier Hidalgo –ex CEO– confesó a Ábalos que Gómez intervino para «presionar a su marido». Sánchez, en un contraataque que sabe a negación, responde con frialdad: «Hemos sido claros. Todo lo que se está diciendo por parte de Ábalos es mentira», comparando su gestión con la de Rajoy en Bárcenas y optando por no querellarse: «Lo dejamos en manos de los tribunales».
El telón de fondo es un laberinto de traiciones que devora al PSOE desde dentro. Ábalos, con su hijo Víctor como portavoz, revela que Sánchez dio «orden directa» para reunirse con Delcy Rodríguez en Barajas –el «Delcygate» que lo hundió–, y que su caída en desgracia fue un «chantaje» para silenciarlo. Mensajes de WhatsApp de julio de 2023 lo pintan tierno: «La verdad es que he echado de menos muchas veces trabajar contigo. Siempre he valorado mucho tu criterio político. También tu amistad. En fin. Te mando un abrazo». Alberto Núñez Feijóo, del PP, no perdona: «Decir que no conoce a Ábalos o Cerdán es como si yo digo que no sé quién es Tellado. Acabará queriéndonos convencer de que no conoce ni a su mujer ni a su hermano». El libro de José Félix Tezanos, El PSOE que yo conocí, remata el cuadro: Ábalos fue «pieza fundamental» para Sánchez tras su dimisión inicial.
Las implicaciones son un vendaval que podría barrer al Gobierno: con Ábalos y Koldo en prisión, y el juicio por mascarillas inminente (24 años para el exministro), las acusaciones sobre Gómez y Air Europa abren una pieza judicial que podría salpicar a la cúpula. Fuentes del PSOE susurran pánico: «Esto erosiona la credibilidad; urge una comisión de investigación». Sumar, dividido, exige más transparencia, mientras Vox clama dimisiones. ¿Rectificará Sánchez, o esta «imbricación» pasada será su tumba política?
En Agencia6, el pulso del escándalo late con esta daga de Ábalos: ¡de aliado a verdugo, el PSOE en jaque! ¿Chantaje real o farol desde la celda? Sigue las réplicas en nuestras redes – porque cuando un exministro habla, el silencio de Sánchez grita.
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