¡El Gobierno de coalición se resquebraja por dentro como un cristal bajo presión, y Sumar es el epicentro de la tormenta! Mientras el PSOE de Pedro Sánchez se ahoga en el fango de la trama Koldo –con Ábalos y Cerdán tras barrotes por amaños millonarios en mascarillas y obras públicas–, los socios minoritarios del Ejecutivo envían mensajes contradictorios que podrían ser la mecha de una crisis letal. Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de Sumar, cierra filas con Moncloa: «Sánchez ya dio las explicaciones que tenía que dar; ahora, a por la agenda anticorrupción». Pero en un golpe de timón que ha dejado boquiabiertos a todos, el diputado de Compromís Alberto Ibáñez planta cara y exige respuestas inmediatas: «¡Se nos puede acabar la paciencia! El presidente llega tarde, y la ciudadanía se entera por la prensa». ¡En un PSOE que promete comisiones de investigación pero no las convoca, y un Sumar dividido entre lealtad y hartazgo, esta rebelión interna no es un susurro; es un rugido que amenaza con tumbar la «mayoría progresista» en un Congreso ya al rojo vivo!
La fisura estalló como un volcán en la jornada de este lunes, con Urtasun defendiendo a capa y espada la postura oficial de Sumar: el presidente «ya explicó lo que tocaba» tras el informe demoledor de la UCO que salpica a Cerdán con 620.000 euros en mordidas de Acciona y pagos en negro al PSOE. «La justicia haga su trabajo con Ábalos y Cerdán, y el Gobierno, a desplegar medidas contra la corrupción», tronó el ministro, insistiendo en que los escándalos tocan a «exdirigentes» del PSOE, no al núcleo actual. Lara Hernández, coordinadora de Movimiento Sumar, remató con optimismo forzado: «Garantizamos que esto no empañe las esperanzas de millones en la mayoría progresista». La prioridad? Acelerar la «agenda anticorrupción» veraniega de Sánchez, con una agencia independiente como «herramienta urgente» para fiscalizar el gasto público antes de que nazcan los amaños. «Si hubiera existido en el Ministerio de Transportes de Ábalos, muchas cosas no habrían pasado», soltó Urtasun, apuntando el dedo al PP, Junts, Vox y UPN por bloquearla en el Congreso.
Pero el idilio duró lo que un suspiro: en una comparecencia paralela que ha sido dinamita pura, Ibáñez –diputado de Compromís, el alma valenciana de Sumar– se plantó como un gigante y exigió a Sánchez que «espabile». «Se nos puede terminar la paciencia a todos», advirtió con la voz quebrada por la frustración, reprochando que el Gobierno llega «tarde» a todo: desde el ingreso en prisión de Cerdán hasta la creación de una comisión para que Sánchez explique cómo eligió a sus colaboradores tóxicos. «Si quieren que esto avance –en vivienda o anticorrupción–, aporten más información. La ciudadanía y Sumar nos enteramos por la prensa», espetó, recordando promesas incumplidas como la comisión sobre las mascarillas, que cerró sin citar a nadie ni conclusiones. Ibáñez no perdonó: «El PSOE registró la comisión en julio, pero su debate en el Pleno sigue pendiente. ¿Dónde está la transparencia?».
Esta división no es un capricho; es el pulso de una coalición que sangra por los escándalos del PSOE. Con Ábalos y Koldo en Soto del Real –y su voto suspendido en el Congreso–, el cerco judicial aprieta con pagos en efectivo «sin respaldo» y amaños en obras que podrían salpicar a más peces gordos. Sumar, que ya negocia con saña cada ley, ve en esta «agenda» un salvavidas, pero Ibáñez representa el hartazgo de las bases: «No podemos seguir así; la paciencia se acaba». El PP, oliendo sangre, celebra la «implosión progresista», mientras Vox clama dimisiones en cascada. Fuentes de Moncloa susurran pánico: «Esto erosiona la credibilidad; urge acelerar la agencia contra la corrupción para tapar agujeros».
En un Gobierno que depende de minorías para sobrevivir, esta rebelión de Ibáñez podría ser el detonante de una crisis que nadie vio venir. ¿Cederá Sánchez y convocará la comisión, o el silencio prolongado hundirá a Sumar en el fango? Una cosa es segura: la «paciencia» se acaba, y el PSOE, con bases indignadas, enfrenta no solo juicios, sino una coalición fracturada que podría costarles la investidura.
En Agencia6, el termómetro político sube con esta fisura que expone el alma de la izquierda: ¡Sumar dividido, Sánchez en jaque! ¿Dimisión inminente o pacto de hierro? Sigue las reacciones en nuestras redes para el próximo pulso – porque cuando un diputado se planta, el Gobierno tiembla.
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