PON UN RADAR EN TU VIDA… ¡BENIDORM TE ESPERA!

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Al turista hay que buscarlo y llamar su atención a cualquier precio, sin limitaciones incluso si hace falta derrochando tecnología en este Benidorm inteligente, los radares atraen mucho pero que mucho turismo autotransportado de calidad. ¡Ah! y nos falta el monolito, que llegar lo que se dice llegar, llegará a pesar de que necesite una nueva inyección dineraria (ya vamos por los 14.000.000 €) ¡Papá es rico! y si Benidorm se ha revestido de radares para triunfar, con el monolito llegará, llegará… al triunfo definitivo.

Cuando llegue ese día, que llegará, aumentará el número de bienaventurados sin duda alguna… “Bienaventurados los vecinos peatonalizados de Benidorm, porque además de tener aros de luz celestial y radares a porrillo, tienen el monolito digitalizado que les apunta al cielo” (hay unos bancos cara a la pared para los no creyentes) y al resto de mortales que les den, que les den un Bono Turístico para venir al Benidorm de los aros, de los radares, del monolito y queden tiesos como faraónicas momias por la envidia, tirria y pelusa, no por nuestras vastas aceras, refulgentes aros de luz celestial, radares de última generación o por el divino monolito digitalizado, sino por el excelso Equipo de Gobierno de nuestro Ayuntamiento que cual Pastor Evangélico nos apacienta día a día por las corruptas praderas.

Elevo mis plegarias a los cielos con un Liberanos Domine de los malos pensamientos pero de poco me vale, siempre afloran los mísmos: El Géiser frente al Castillo, el Tram urbano, el Tren AVE, los Perros antidroga, los Apartamentos, locales y Parkings Perdidos pero no olvidados, el Hospital, las Fundaciones, … y tanto otros… ¿será el destino común de los aros, los radares y el monolito? ¡Señor, ten piedad! ¡Cristo, óyenos!

El caso es que hay algunos vecinos que cuando se suben a una moto o se situan tras un volante van como locos y ¿cómo frenar su locura? Facilmente, con radares que multan y sancionan día y noche, las 24 horas, de forma permanente, indefinida, persistente, constante, con igual permanencia, indefinición, persistencia y constancia como recaudan los puntos y euros de vecinos y visitantes. El problema no es la pandemia o la crisis económica, el verdadero problema de Benidorm es otro muy distinto, es el calendario que solo tiene un mes de 28/29 días y el resto tiene nada menos que 30/31 días y la elasticidad de los salarios, pensiones y subsidios no alcanzan, en el mejor de los casos, los días 15 de cada mes.

No crea el lector que este acontecimiento perturba la economía de nuestros concejales. Ellos siempre tienen la solución en su mano: Pleno extraordinario, incremento de salarios en el Orden del Día, votación… y aumento aprobado por unanimidad. Su elasticidad salarial es directamente proporcional a su índice algebraico de corrupción. Este índice produce en los concejales una distorsión profesional que se agudiza frecuntemente con la práctica al uso. Así vemos a lo largo de los años como personajes que no tienen profesión decente alguna repiten, replican y repiquetean como concejales. Otros con profesión declarada, la abandonan una vez comprueban el rendimiento que de manera deshonesta pueden conseguir como concejales, y otros en fin, vista la competencia abandonan o emigran a un nuevo pesebre donde alimentar su voracidad.

Estabamos hablando de radares y a ellos volvemos. ¿Alguien puede indicarme en que Presupuesto están incluidos? ¿En que Pleno, ordinario, extraordinario o circunstancial se aprobó esa inversión? ¿Por que importe? ¿Cuando fue publicado su concurso? ¿Que Pleno aprobó su concesión y a que empresa? ¿Quién tiene el contrato de su mantenimiento? ¿Por cuánto tiempo y a que precio? ¿Existe un informe técnico? ¿Hay algún informe del Interventor? ¿Alguna propuesta vecinal? ¿Alguna Ordenanza que regule su actividad?…

Espero que algún responsable responda a estas preguntas. Mientras tanto como no tengo Carnet de Conducir ¡paso de los radares! Pero eso sí, pagados con nuestros impuestos, como el monolito del que ya hablaremos largo, alto y tendido. Mientras tanto: Benidorm and its radars await you!

José Antonio Corachán Marzal

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