Expectación hasta el último minuto en el ‘Caso Sala’: La juez, devuelve el veredicto del jurado popular al apreciar errores

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  • Francisca Bru, la magistrada de Alicante que preside el tribunal del jurado popular del llamado “Caso Sala“, en el que se juzga el asesinato de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de Caja Mediterráneo (CAM) Vicente Sala, ha devuelto este viernes el primer veredicto al considerar que contenía errores y deficiencias. La deliberación, por tanto, se retomará este sábado para intentar corregir los fallos, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).
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La juez ha convocado al jurado y a las partes a una audiencia, donde les ha informado de la devolución del acta del veredicto.

Con esta aclaración que deben realizar las seis mujeres y tres hombres que integran en tribunal popular, la decisión del futuro judicial de Miguel se retrasa. La expectación a las puertas de la sede judicial era muy intensa esta noche pues hasta allí han acudido el primogénito de la víctima, Vicente Sala, acompañado de su familia y de numerosos amigos, y una gran cantidad de medios de comunicación. El primero en llegar tras la magistrada ha sido el fiscal José Llor, seguido del abogado defensor de Miguel, Javier Sánchez-Vera. El último en llegar ha sido el letrado de la acusación particular Francisco Ruiz-Marco. El acusado, Miguel López yerno de la fallecida, no he tenido que comparecer puesto que la audiencia de esta noche tenía por objeto subsanar las deficiencias que la magistrada ha advertido en el objeto del veredicto.

Este sábado, el tribunal del jurado emitirá su veredicto de culpabilidad o no culpabilidad sobre López, único acusado del crimen, y para quien las acusaciones solicitan 24 años y medio de prisión. Tanto la Fiscalía como el hijo de la víctima consideran que el acusado mató a Mari Carmen Martínez por el control del holding empresarial de la familia. Una tesis que es la que, desde el principio, la Policía puso sobre la mesa. Por su parte, la defensa entiende que su patrocinado es un cabeza de turco víctima de unas circunstancias que en nada le vinculan con el asesinato. El jurado decidirá pues si la prueba indicara es suficiente para emitir un veredicto de culpabilidad o, por el contrario, sería necesaria la presencia de pruebas directas que, en este asunto, no hay.

TENSIÓN

Los miembros del jurado se encuentran deliberando e incomunicados desde el mediodía del pasado jueves, dos días en los que la tensión es máxima y la espera eterna para las partes implicadas en el juicio por el crimen de la viuda del ex presidente de la CAM Vicente Sala. El jurado está deliberando desde entonces si Miguel López es culpable o no culpable del asesinato de su suegra Mari Carmen Martínez.

Los contornos del crimen -sin pruebas directas pero con abundante prueba indiciaria y las advertencias de la juez de que ante la duda debe prevalecer el acusado (in dubio pro reo)- hacen que las seis mujeres y tres hombres que integran el tribunal no profesional se enfrenten a una situación compleja. Desde el jueves permanecen totalmente aislados y deliberando. Ni móviles, ni ningún contacto con el exterior. Están custodiados por dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía que les acompañan cuando necesitan salir de la sala para ir al baño o tomar un café.

Así pasaron todo el jueves, hasta que alrededor de las nueve de la noche se les condujo al hotel para pasar la noche. A primera hora de la mañana, las seis mujeres y tres hombres que forman el jurado regresaron a la sede judicial para continuar con la deliberación. Tienen que responder un cuestionario de 12 preguntas. La dificultad de alcanzar un veredicto estriba en que si es de culpabilidad son necesarios siete de los nueve votos mientras que si es de no culpabilidad con cinco de nueve bastan.

Las deliberaciones terminarán cuando haya un veredicto, momento en el que se dará aviso a la magistrada presidenta del tribunal que, a su vez, convocará de urgencia a las partes, incluido el acusado Miguel López, para que en la sala del juicio y en audiencia pública escuchen de viva voz la determinación del jurado.

Para llegar a una decisión, los jurados deben responder con imparcialidad y «en conciencia» a las doce preguntas planteadas por la magistrada Bru, las cuales deben incluir una explicación «sucinta» para que, posteriormente, se pueda sustentar la sentencia del tribunal. Consensuar el cuestionario no fue tarea fácil. Al principio de la mañana del jueves, había sobre la mesa un cuestionario cercano al medio centenar de preguntas que, finalmente, quedaron reducidas a 12 después de que la magistrada Francisca Bru las planteara a las partes. La Fiscalía, la acusación particular y la defensa tardaron casi tres horas en ponerse de acuerdo, de 9.30 a 13.30 horas.

Las tres primeras cuestiones fueron planteadas por las acusaciones y versan sobre si López disparó a su suegra tras darle las llaves, si poseyó el arma usada (no encontrada) y si los disparos causaron la muerte de María del Carmen Martínez. Las cuatro cuestiones siguientes de objeto del veredicto fueron incluidas por la defensa y apuntan a si el jurado cree que el crimen pudo ser cometido por una tercera persona desconocida y si pudo tratarse de un robo por parte de alguien no identificado. Otras dos preguntas se refieren a si aprecian delito de asesinato y de tenencia ilícita de armas, y otra más apunta a si a la vista de las 17 sesiones han observado alevosía en lo ocurrido, con independencia de si ha sido o no el acusado.

Otra de las cuestiones trata la responsabilidad civil y el grado de parentesco de la familia, cuestión que servirá para el asunto de las indemnizaciones y si hay alevosía por ser pariente. Por último, en el objeto de veredicto, los jurados deberán pronunciarse sobre si creen que ha habido dilaciones indebidas, tras casi tres años de instrucción, aunque en este punto la magistrada ha aclarado al jurado que este caso ha resultado de especial complejidad.

Tras insistir que en caso de duda hay que decidir «a favor del reo» (in dubio pro reo), la magistrada-presidenta del Tribunal del Jurado hizo especial hincapié en que todas las partes personadas de este caso coinciden en que no hay pruebas directas sino que son de carácter «indiciario», y puntualizó que las mismas tienen, en su caso, un «acreditado» valor probatorio para una condena.

En todo caso, la magistrada admitió que este tipo de pruebas indiciarias son «tremendamente dificultosas hasta para los jueces» por la complejidad para su valoración, y les aleccionó sobre cómo deben estudiar los indicios.

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