La normativa PSD2 nos libera de dar el número de nuestra tarjeta bancaria al comprar por internet

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Desde el pasado sábado serán necesarios más datos para comprobar la identidad del cliente, pero no hará falta poner el número de la tarjeta de débito o crédito. La directiva europea PSD2 busca ante todo seguridad a la hora de operar por internet

El pasado sábado, 14 de septiembre, entró en vigor la directiva europea PSD2 que cambiará los requisitos a la hora de pagar por internet, entre otras cosas. Uno de los cambios que más se notarán serán los referentes a la confirmación del pago. Hasta la fecha, cuando se realizaba una compra por internet, el banco enviaba un sms al cliente con un código para confirmar el pedido. Ahora serán necesarios más datos para comprobar la identidad del cliente, pero no hará falta poner el número de la tarjeta de débito o crédito.

Entre esos nuevos datos que se pedirán se encuentra la confirmación mediante el móvil o el DNI, una contraseña o PIN y, por último, una identificación como el reconocimiento facial, visual o de huella digital. Eso sí, no será necesario introducir los datos de la tarjeta en cada compra. Toda una revolución que será un nuevo mundo para buena parte de la sociedad.

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Pasarelas de pago pasan a la historia

Hasta la fecha, cuando se realizaba un pedido en una web, esta reenviaba al consumidor a una pasarela de pago. Esto desaparecerá desde la próxima semana. Se podrá comprar sin abandonar la web. Esto supone que las empresas como Visa o Mastercard tengan menos visibilidad a la hora de comprar, ya que el proceso será mucho más directo entre tienda y banco.

Los bancos se verán más afectados con está normativa, ya que estarán obligados a dar acceso a terceras empresas, que no tienen por qué ser las creadoras de las tarjetas. Según se explicó en Bruselas, esto busca homogeneizar las condiciones en las que operan los proveedores de servicios de pago. Ahora, entrarán en el mercado financiero dos nuevas compañías: las PISP, que son los intermediarios entre bancos y comercios, y los AISP, que ordenarán todos los datos en una plataforma.

Ahora, el consumidor autorizará al comercio para que ejecute pagos en su nombre a través de la cuenta corriente. Es decir, no será necesaria la tarjeta, pero sí las otras formas de identificación ya señaladas. En definitiva, se trata de eliminar intermediarios que se quedan con comisiones y por supuesto, ofrecer mayor seguridad a los usuarios.

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