Una desespera Hacienda por recaudar, recurre a órdenes judiciales para inspecciones sorpresa en los ‘compro oro’, bares y farmacias

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  • La Agencia Tributaria se persona en estos negocios con órdenes de entrada y registro
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La Agencia Tributaria lleva a cabo desde hace meses una agresiva campaña de inspección que se está centrando sobre todo en restaurantesconsultas médicas, farmacias y negocios de compro oro. Lo que empieza siendo una inspección fiscal en materia de impuestos se está llevando a cabo con órdenes judiciales de entrada y registro.

Según ha podido saber este periódico, esas órdenes se deben a que en ocasiones, cuando se comunica a los negocios la apertura de una inspección fiscal y se les llama para que aporten documentación, muchas veces no se aporta la realidad. Hay cada vez más empresas que usan programas de doble contabilidad, donde determinadas operaciones quedan registradas para presentarlas en la declaración posterior, mientras que las que elige el propietario del negocio pasan a la contabilidad B sólo para su conocimiento.

Por esos motivos, los inspectores de Hacienda recurren cada vez más a la orden judicial, se presentan sin previo aviso en las empresas y se llevan la documentación que consideran relevante. Aparte de los libros de contabilidad, se incluyen teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, discos duros, etc.

Las órdenes de entrada y registro se pueden pedir en diferentes tipos de juzgados, pero la Agencia Tributaria recurre a una solución peculiar: pedirla en juzgados de lo Contencioso-Administrativo. Lo habitual es que esos mandamientos judiciales se soliciten en juzgados de instrucción, pero en estos casos también es normal que el juez, para que haya más garantías, puesto que el registro es una violación de la intimidad, envíen a un secretario judicial.

El secretario se persona en el registro y da fe de lo que se interviene, y además puede determinar si lo que se incauta es de interés o no para la investigación. En cambio, los juzgados de lo contencioso no suelen enviar a un secretario, aunque podrían hacerlo también, y eso deja más al albedrío de los inspectores lo que se llevan y lo que no.

En los últimos meses ha habido quejas por estos registros de numerosos establecimientos, incluidos algunos conocidos restaurantes madrileños. En la mayoría de las ocasiones, los inspectores están contando con la ayuda de funcionarios de Aduanas para realizar los registros, puesto que están más habituados a realizarlos como una parte cotidiana de sus tareas, y tienen más conocimiento de los programas de doble contabilidad o los escondites más usados para ocultar datos comprometedores.

Fuentes de la Agencia Tributaria confirman que existe una notable actividad inspectora sobre los establecimientos señalados y que, en efecto, muchas de esas órdenes se tramitan a través de lo Contencioso aunque restan importancia a este hecho. Y en cuanto a la personación en los establecimientos y negocios, este proceso se está aplicando también en otros ámbitos como, por ejemplo, el de las bodas.

El objetivo de esta última medida no es controlar las posibles donaciones que reciban los novios, sino constatar si los salones de banquetes, los músicos o las compañías que ofrecen arreglos florales están declarando correctamente su actividad. Esto es, si los proveedores de servicios declaran la cantidad y los días de trabajo correctos.

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