Más de medio millón de trabajadores de Nueva York viven bajo el umbral de la pobreza

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Ahora que en España es noticia el empleo, la amenaza de una nueva recesión económica, y también es debate en la calle el futuro de las pensiones, nos llega esta noticia desde el otro lado del Atlántico donde, pese a que se trata de un país de los más desarrollados del mundo como es Estados Unidos, encontramos que en Nueva York hay en estos momentos más de medio millón de trabajadores bajo el umbral de la pobreza. Muchos de ellos ni tan siquiera pueden pagarse el transporte para poder desplazarse a sus puestos de trabajo.

Trabajar no es garantía de poder subsistir, ni siquiera en un país desarrollado. La situación es más grave en Nueva York, la ciudad y el estado más caros del país norteamericano,

En “la capital del mundo” el costo de la vida sigue aumentando y las familias de clase media y baja lo sienten más que nunca en la última década. “Los ingresos no están a la par con el costo de la vida”, advirtió Irene Lew, analista de políticas de Community Service Society (CSS NY).

A partir de los datos del censo de 2017, hay cerca de 600 mil neoyorquinos que trabajan y aún así serían considerados casi pobres o apenas por encima de la línea de pobreza

CSS aboga por los residentes con bajos ingresos en la ciudad y compila “The Unheard Third”, una encuesta científica anual que rastrea las dificultades de la población trabajadora en Nueva York. Según la última encuesta, uno de cada cuatro neoyorquinos de bajos ingresos no podía pagar el costo de viajar en el metro o los autobuses.

“Muchas familias de bajos ingresos ni siquiera tienen $500 dólares en ahorros de emergencia para un gasto inesperado como una factura sanitaria u hospitalaria”, dijo Lew.

“Necesitamos hacer más para apoyar a las familias en esta situación”, denunció Lew. “Necesitamos crear empleos mejor remunerados para los neoyorquinos de bajos ingresos, (en) industrias como la tecnología y otros sectores (…) y brindarles la capacitación que necesitan”.

Sin duda, la diferencia entre España y los Estados Unidos en materia de bienestar social es más que evidente y conocido. La sanidad española es un servicio universal y por tanto está al alcance de todos, al igual que las ayudas alimenticias y dinerarias para los gastos más urgentes que pueda necesitar una familia, bien a través de la comunidad autónoma o bien a través del propio ayuntamiento donde vivimos. También las ayudas estatales para quienes no tienen trabajo ni tampoco subsidio de desempleo son en España de una eficacia extraordinaria a partir de los cincuenta años de edad, garantizándose con ello las prestaciones prácticamente toda la vida.

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