De fundar Android a dirigir una red de prostitución: la escandalosa vida de Andy Rubin

0
10094
Publicidad
Publicidad

Sobre el empresario pesa la acusación de ejercer como proxeneta “en una red compuesta por al menos cinco mujeres” que movía “cientos de miles de dólares” a cambio de servicios sexuales

Un apasionado de las nuevas tecnologías funda una pequeña empresa que sobrevive al filo de la navaja gracias al talento y duro trabajo de sus fundadores hasta que reciben una inyección de capital de una gran empresa lanzándoles al estrellato. ¿Les suena? Este es el storytelling genérico, la versión techie del sueño americano, que las grandes empresas de Silicon Valley construyen sobre sus fundadores y directivos. Sin embargo, no es tan habitual que el relato continúe con el emprendedor de éxito dirigiendo una red de prostitución que ofrecía y grababa servicios sexuales por los que tendrá que dar explicaciones ante un juez.

La biografía de Andy Rubin la componen en realidad tres historias de vida: la del brillante currito de la informáticaque consigue dar el pelotazo con una gran idea, la del directivo sin escrúpulos que acaba saliendo por la puerta de atrás de la multinacional para evitar un gran escándalo y la del excéntrico millonario amante de los excesos que acaban filtrados a la prensa después de que su propia mujer iniciase un proceso legal contra él millonario.

EL ANDY CURRANTE QUE AMABA LA ROBÓTICA

Los inicios de Andy Rubin casan prefectamente con el estereotipo de emprendedor tecnológico de éxito: Nació en un pequeño pueblo al norte de nueva York, estudio informática y comenzó a trabajar de ingeniero en Apple en 1989.

Allí, haciendo un juego de palabras entre su nombre y su afición por la robótica, sus compañeros le bautizaron como “Android”, un mote que, años adelante se convertiría en la marca del principal sistema operativo una década después de abandonar la empresa de la manzana.

El despegue de Android, nacida a finales de 2003 por iniciativa de Rubin y dos socios, no fue sencillo.

Resultado de imagen de andy rubin

En los comienzos de la empresa la idea era entrar en el emergente sector de las cámaras para teléfonos móviles, un mercado que, sin embargo, consideraron demasiado pequeño para sus ambiciones y a mediados de 2004 decidieron dar un cambio de rumbo.

Rubin siempre tuvo claro “el tremendo potencial de desarrollar teléfonos más inteligentes que aprovechasen mejor la localización y las preferencias de los usuarios“. Un concepto que se convertiría en la semilla del estricto control al que hoy en día nos somete la tecnología móvil.

La visión de Rubin y sus socios contrastaba con la incapacidad de la empresa para ganar dinero. De hecho, durante el tiempo que Android se mantuvo como una empresa independiente, vivió permanentemente al filo de la navaja en una constante amenaza de desahucio y bancarrota.

Los problemas de la compañía eran tan graves que Rubin se vio obligado a aceptar un sobre con 10.000 dólares en efectivo de su amigo Steve Perlman para evitar que las autoridades les sacasen por impago de sus oficinas.

EL ANDY DIRECTIVO SIN ESCRÚPULOS

La suerte de Rubin dio un giro de 180 grados cuando, en julio del año 2005, Google compró por la empresa por una cantidad ligeramente superior a los 50 millones de dólares. Un acuerdo en el que, además, él y sus dos sociospasarían a formar parte del equipo directivo de la firma que les había absorbido.

Rubin pasó de la autoexplotación mientras miraba con lupa las facturas a manejar un equipo con cientos de personas en una multinacional y a disfrutar de un sueldo y una cuenta corriente millonarios.

Durante los primeros años, la dupla Rubin-Android dentro de Google fue viento en popa. Tres años más tarde, salía al mercado el primer móvil con el sistema operativo Android e iniciaría un meteórico camino hasta convertirse en el sistema operativo más utilizado del mundo.

De manera paralela al éxito llegaron las excentricidades y los tejemanejes, según ha denunciado ante los tribunales su segunda mujer, la japonesa Rye Hirabaru, a la que conoció cuando ella trabajaba el departamento de comunicación de Google.

Poco tiempo después de empezar a salir, Rye se fue de Google a trabajar a una empresa de videojuegos en la que duró a penas unos meses ya que fue despedida cuando se quedó embarazada de Andy.

Sin trabajo, en el séptimo mes de gestación y asesorada por un abogado que había llevado el anterior divorcio de su marido, Rye denuncia que firmó un acuerdo prematrimonial de forma engañosa y “bajo presión”-el documento legal indica que su propio “abogado le dijo que Rubin no se casaría con ella si no firmaba el acuerdo”- que califica de “injusto”.

Entre otras cosas, el documento otorgaba un 40% de los derechos de propiedad de la casa de Rye a Rubin. A cambio, Rye recibiría una asignación de 10.000 dólares al mes, un monto calculado a partir de la división entre 12 el sueldo anual de la japonesa antes de ser despedida por el embarazo, y blindaba todas las propiedades, dinero y activos financieros de Rubin del control de Rye.

La trayectoria de Andy Rubin trabajando como directivo de Google comenzó a quebrarse en el año 2013.

Una fecha en la que el actual CEO de la compañía, Sundar Pichar, le arrebató el puesto al frente de Google y Rubin fue desplazado a la división de robótica de la compañía para, 9 meses más tarde, ser invitado a abandonar la empresa.

Resultado de imagen de Sundar Pichai

EL ANDY QUE “DIRIGÍA UNA RED DE PROSTITUCIÓN”

Google y Andy Rubin acordaron vender su salida de la empresa en términos cordiales. Se dijo que el directivo había abandonado la compañía para poner en marcha una incubadora de startups llamada Digital Playground.

Sin embargo, años después se descubrió que fue Google quien mostró la puerta de salida a Andy Rubin, después de que el directivo fuese objeto de quejas por conductas inapropiadas en el lugar de trabajo. En este momento, Rubin comenzó a ocultar a su mujer los ingresos que recibía.

Pese a todo, Rubin no abandonó el gigante de Silicon Valley con una mano delante y otras detrás: lo hizo con una indemnización de 90 millones de dólares. Además, Google dio una inyección de capital a su nueva incubadoracontribuyendo a su despegue con una ronda de financiación de más de 300 millones de dólares.

Una cantidad ingente de dinero que, según ha denunciado su todavía mujer en los tribunales, ella nunca llegó a conocer y que se encuentra protegida por el acuerdo prematrimonial que, según ella reclama, era fraudulento.

De acuerdo con el escrito presentado por el por el abogado de su todavía mujer ante los tribunales, en el tiempo que estuvieron casados, la fortuna del padre de Android aumentó de los 10,2 millones de dólares hasta los 350 millones de dólares.

Paralelamente, sostiene el escrito, Andy habría liderado “una red de prostitución compuesta por al menos cinco mujeres” que movía “cientos de miles de dólares” a cambio de servicios sexuales. Asimismo, adjunta capturas de pantalla de las cuentas del directivo en las que muestra varios pagos que oscilan entre los 1.600 y los 8.000 dólares, tratándose de “unos pagos que intentaba ocultar a través de la empresa Cosmotron LLC”.

El escrito entregado a los tribunales denuncia que Rubin ejercía “una relación de pertenencia con otras mujeres a las que pagaba sus gastos y, a cambio, se las ofrecía a otros hombres”.

Entre los documentos adjuntos, se encontraban mensajes entre Rubin y una mujer identificada por la inicial M, que aparentemente coordinaba al resto de mujeres para el ingeniero. “Serás feliz si cuidan de ti”, decía uno de los correos que el directivo enviaba a M. “Tener dueño es como si fueras de mi propiedad y yo pudiera alquilarte a otras personas“, finalizaba el correo.

El documento enviado a los tribunales también explica como “M estaba de acuerdo en mantener relaciones sexuales con varios hombres a la vez” que eran grabadas “para el disfrute de Rubin y otros hombres”. Asimismo, también explica como “tras estas orgías, Rubin mantenía sexo con M fuera de cámara”.

De acuerdo con el escrito hecho público por el tribunal, la mujer de Rubin reclama un proceso con jurado popular y le acusa de un total de 8 cargos entre los que se incluyen dos de fraude, ruptura de los deberes fiduciarios, ruptura de contrato y negligencia profesional.

De este modo, se abre un proceso multimillonario -que el fundador de Android ha intentado mantener oculto- en el que se juegan los famosos dividendos fruto del sistema operativo más popular del mundo.

Conforme a los criterios de

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí