JxCat desentierra el hacha contra ERC

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A medida que pasan los días, a la antigua Convergència (hoy Junts per Catalunya, la Crida y PDECat a partes no iguales) se le está poniendo cara de David Madí, el que fue mano derecha de Artur Mas y artífice de la política de tierra quemada y vale todo contra el Govern tripartito de izquierdas. Los estrategas de campaña lo niegan, claro, pero cada vez que la alcaldable posconvergente de facto, Elsa Artadi, habla de Esquerra, no deja de mencionar las palabras tripartito e Iniciativa.

Y el líder posconvergente Carles Puigdemont ya no disimula y lanza el gran órdago: acusa implícitamente a ERC de impedirle volver a ser ‘president’ (como si no existiera un marco legal sobre la investidura a distancia y una detención inmediata si regresa a Catalunya) y anuncia -tras haber renunciado a ello- que este martes debatirá con Oriol Junqueras en TV-3, tras autorizar la Junta Electoral Central (JEC) la intervención del líder republicano, a la espera de la decisión de la prisión de Soto del Real. Mientras, el ‘expresident’ sigue recopilando información sobre los hechos de octubre de 2017 para cargar contra la actitud del líder republicano -entre otros-, que sigue con la táctica de que ningunear a sus socios de Govern.

Est tanto una ‘táctica Madí’ que se ha recuperado la figura de Mas para proclamar en los mítines: “Soy la imagen viva de que aunque se diga que no, los tripartitos a veces se hacen”. Los comentarios de JxCat sobre ERC en privado están a la altura de Madí: “ERC no quería el procés”, “Esquerra si puede nos quitará la Diputación de Barcelona con un tripartito”, “Ernest Maragall no quería que Puigdemont visitara la delegación del Govern en Bruselas”, “Maragall y Colau tienen ya acordado que gobernarán juntos”…

Donde dije…

El (pen) último de estos zarpazos lo ha dado Puigdemont este lunes asegurando que no tiene “ningún interés” en volver a ser candidato a ‘president’. Hace dos meses, afirmaba: “Con el acta de eurodiputado volvería a Catalunya”. Lo dijo en RAC-1. Hace tres semanas, instía, en ‘Eldiario.es’: “Yo no renuncio”. Si bien se quejaba ya -en campaña electoral- de que la ley que permitiría la investidura a distancia no tenía calendario. Hace una semana todavía decía: “He demostrado mi disposición absoluta a la investidura en el Parlament”. Pero intensificó los ataques a ERC por “congelar” la reforma para ser investido a distancia.

Este lunes en la ACN ha dicho no tener “interés”, una manera de lanzar un dardo envenenado a ERC por no facilitar la investidura a distancia y por haber desconvocado el pleno de investidura del 30 de enero del 2018. Ahora bien, ¿significa ello que Puigdemont tira la toalla? No, admiten en su entorno. Se trata de atacar a ERC. Y el futuro no está escrito.

Y es que el cambio de criterio no es algo nuevo. Puigdemont reescribió el programa de JxCat nada más llegar al Govern y eliminó la declaración de independencia y la sustituyó por un referéndum no previsto. Anunció elecciones y dio marcha atrás. Proclamó la independencia pero no la hizo efectiva. Se presentó a las autonómicas prometiendo regresar si las ganaba. No quería ser candidato a las europeas salvo ser número dos de Junqueras. Luego no sólo se desdijo sinó que aseguró que podría escoger entre el acta de eurodiputado y la del Parlament y regresar con inmunidad. 

Los presos, arma arrojadiza

La prueba definitiva del ataque frontal es el uso de los presos independentistas como arma arrojadiza por parte de Artadi por unas declaraciones de Maragall en las que no usaba el concepto “preso político” para referirse a Quim Forn. “Es una vergüenza” le afeó Maragall a la ‘exconsellera’ en el debate de Betevé. El uso de los presos no es nuevo. Las chapas con el “‘free’ Junqueras” han sido replicadas por JxCat con el “‘free tothom'” y unos y otros se miran de reojo a la hora de hacer listas electorales, entrevistas por videoconferencia o iniciativas judiciales.

Mientras, Artadi ha seguido atacando, esta vez a cuenta de la edad de Maragall, a lo cual este ha respondido con “sorpesa y decepción” por la “agresividad gratuita” de su excompañera de Govern. El ‘expresident’ no tenía previsto participar en el debate de este martes por la noche en TV-3, pero se desdijo de nuevo (“si él [Junqueras] está, yo también” fue su argumento). Probablemente, sería un diálogo de guante blanco pero la vía Madí está en marcha mientras ERC trata de hacer oídos sordos. Ya lo hizo en las generales y le fue más que bien.

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