¡El fondo helado de la Antártida guarda secretos que devoran máquinas y desafían la ciencia! Un vehículo submarino autónomo de seis metros, bautizado Ran, ha desaparecido sin rastro en una zona virgen bajo la plataforma de hielo Dotson, en la Antártida occidental, tras mapear estructuras «desconocidas» que rompen todos los moldes del derretimiento glaciar. Desplegado en 2022 por la International Thwaites Glacier Collaboration (ITGC), el sumergible –equipado con sonar de vanguardia– cartografió 130 kilómetros cuadrados de hielo inferior, revelando formas en lágrima, mesetas heladas y patrones de erosión intrincados que dejan boquiabiertos a los expertos. «Es un poco como ver la cara oculta de la Luna», confiesa Anna Wåhlin, la oceanógrafa sueca al frente del estudio, cuya desaparición en su primera misión post-reactivación ha encendido un enigma que podría reescribir cómo entendemos el colapso climático. ¡Sin comunicación en tiempo real ni GPS en ese abismo extremo, Ran se esfumó tras horas de silencio, dejando datos que cuestionan modelos enteros y un vacío que urge llenar con nuevos exploradores!
La odisea de Ran arrancó en 2022 con 14 inmersiones que recorrieron más de 16 kilómetros bajo el hielo, navegando un laberinto invisible entre el lecho marino y la base glaciar –un territorio al que ningún humano ha hollado–. Su misión: desentrañar por qué la parte oriental de la plataforma Dotson se derrite más lento que la occidental, un rompecabezas clave para predecir el destino de la capa de hielo antártica, que retiene suficiente agua para elevar los océanos 58 metros si colapsa. Los sensores del submarino capturaron un panorama que desafía las simulaciones: estructuras complejas formadas por corrientes submarinas cálidas del Pacífico e Índico que erosionan el hielo de forma desigual, creando «patrones intrincados» que los modelos no anticipaban. Wåhlin, profesora de física oceanográfica en la Universidad de Göteborg y autora principal del estudio publicado en Science, lo resume con crudeza: «Estas estructuras demuestran que los modelos actuales de derretimiento del hielo no pueden explicar lo observado, ya que muestran una complejidad mayor a la modelada». ¡El agua turbulenta devora la base occidental, mientras la oriental resiste gracias a menos exposición –un hallazgo que acelera alarmas sobre el deshielo acelerado!
Pero el clímax es el silencio sepulcral de Ran: en su primera inmersión tras una pausa por mantenimiento, el sumergible se adentró en la cavidad bajo Dotson y… nada. Sin restos, sin señal de encuentro programado, solo especulaciones en un entorno donde fallos mecánicos, encallamientos o incluso «ataques biológicos» –criaturas del abismo– son posibles. «Los avances fueron posibles gracias al sumergible único que era Ran», lamenta Wåhlin, quien admite: «Aunque obtuvimos datos valiosos, no pudimos conseguir todo lo que esperábamos». El aislamiento es total: sin GPS ni comunicaciones en tiempo real, las misiones duran horas o días, complicando rescates en un lugar donde la presión aplasta y la oscuridad reina. La ITGC, un consorcio internacional de glaciología, ya planea un reemplazo para continuar, pero este vacío deja un hueco en la comprensión de cómo las corrientes circumpolares –esa mezcla profunda de océanos– impulsan el deshielo, un factor que podría acelerar el colapso de glaciares como Thwaites, el «doomsday glacier» que solo retiene 65 cm de subida marina.
Este no es un cuento de ciencia ficción; es el pulso de un planeta que se derrite a cámara lenta, con datos de Ran que obligan a recalibrar predicciones climáticas. ¿Encalló en una meseta helada, o el abismo antártico guarda más sorpresas? En Agencia6, el misterio bajo el hielo nos fascina: ¡Ran, el pionero perdido, ilumina un mundo oculto que urge explorar! Sigue los avances en nuestras redes para las próximas inmersiones – porque cuando un submarino desaparece, la ciencia no se rinde.
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